Luz de media luna

Luz de media luna

Título: Luz de medía luna 

Cuando el nuevo inquilino llegó no fue bien recibido. Ya lo conocían, era casi sospechoso que llegara cada cierto tiempo con buenas intenciones. La última vez que los visitó generó todo un caos. En fin, tuvieron que recibirlo, no les quedaba de otra, aunque casi nadie quería acercarse, él muy amable andaba por toda la casa, a veces ponía música sus discos favoritos en la radio; otra, meditaba sus pensamientos en la sala central bajo una manta muy suave; en otros momentos escribía algunas poesías en el libro de los recuerdos del hogar. De pronto, el cielo se oscureció, días de lluvia y tormentas, el prado se quedó desierto, los ríos se secaron, las hojas de los árboles cayeron y no volvieron a florecer. El conocido inquilino murió en medio de la madrugada. Los demás ya sabían lo que se venía, así que lo enterraron lo más rápido posible. Todo se quemó sin remdio, incluido las tres objetos: el libro, la radio y la alfombra que a su vez representaban la escritura, la música y el pensamiento de un poeta. Esto es lo que sucede cuando un poeta sufre, el corazón es capaz de arder y destruirlo todo.

23/07/2021

Alejandro Godinez 

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La metáfora de la espiral

 

La metáfora del espiral


Emilia entró a la habitación lentamente buscando a Amelia con la mirada. 

―Acabo de leer tu último cuento sobre el amor vedado e inevitable de un tal “Perséfore”. ¿Y ese nombre?

―¡Ay¡ Perséfore, qué sería de vos...―.dijo Amelia, entrecortando la voz y sentándose en el sillón. 

―¿Si fuera real? ―cortó Emilia. 

―No, no es eso, es eso solo que dejé casi toda mi sensación de romanticismo en ese cuento.

―Ya veo. Bueno, lo leí porque fue lo último que aterrizó en mi oficina ¿Cuándo lo escribiste?

―El mes pasado ―dijo Ame, esta vez mirando hacia el techo.

―Lo que me sorprende es la carga poética que contiene, es más, casi podría afirmar que es un gran poema versificado, niña ―agregó Emilia, alzando las hojas con sus dos manos. 

―No lo sé, me parece que estás exagerando, Emilia ―dijo Amelia, mirándolo a los ojos. 

―No por ejemplo este fragmento : “Poco a poco fue descendiendo sin oponer resistencia. Cuando tocó el piso de la espiral supo que debía descender casi obligatoriamente hasta llegar a Roma. Sabía de por sí que el viaje iba a ser largo, tal vez, eterno”. La metáfora de la espiral cómo recorrido hacia el corazón me parece de muy simbólico.

―Creo firmemente que la unión de los corazones se da por un vínculo que tiene forma de espiral. Dicho espiral debe ser recorrido por los dos. Y si el espiral no es recorrido por aquellas personas, no sé de qué amor podrían estar hablando. 

―Por supuesto, la metáfora de la espiral -dijo Emilia, afirmando la expresión. 

―No sé si mis personajes hubieran querido ese destino, continuó Amelia, tal vez solo es un reflejo de mi subconsciente exprensando lo que pienso sobre las relaciones de amor, pero esa noche no dormí hasta que terminé de escribir la metáfora. 

―Después de todo fuiste vos quién les dio ese destino, añadió Emilia, haciéndola responsable del destino de sus personajes. 

― A veces siento que la historia comienza a escribirse sola, las ideas corren y corren, uno no sabe cuando detenerse, es tan similar a un río que fluye sin frenos hasta que llega a una cascada y de pronto todo es tranquilidada, incluso para uno.

―Bueno, debe ser, tú eres la escritora, yo soy matemática ―dijo Emilia, tratándo de entender la complejida que expedía Amelia en sus palabras.

―La verdad es que he puesto casi todo lo que me concierne con respecto al amor en esa historia que parece un gran poema. Por ahora, solo quiero leer.

―Si, está bien, tengo que ir a visitar al señor de la imprenta. Me ha comentado que llegarán al pueblo algunos escritores jóvenes y otros ya recorridos. ¿Vendrás?

―Si termino de leer, iré, sino no me puedo dar el lujo de perderme este final, no me lo perdonaría. 

Alejandro Godinez 🇵🇪

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Vietato

 

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Luna de Margoth

 

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El mismo recuerdo

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Claroscuro

 

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Lluvia de pájaros

 

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Corazón cuarteado, 
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La promesa educativa

 


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 Hijos de sangre Azul -
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Cuervos

 

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Villanos

 

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Prisionero sin espacios
Pierdo de vista todos mis pasos
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Tragedia Nocturne

Tragedia Nocturne


 Tragedia nocturne 

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Oblivion

Oblivion



Luego del delirio viene el cielo,
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Eclipse Lunar

Eclipse Lunar


Quiero revivir el infinito una y otra vez
Quiero hundirme en tu respiración
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La memoria del fuego



La última vez, nunca será la última. No son un pestañeo, momento o un pretérito.
Él, en un abrazo, tomó de su cintura sus recuerdos y los guardó en sus ojos. Ella, en una mirada, los saco de su pecho y los amarró en sus labios. Así, por si perdían los recuerdos, ambos sabrían exactamente donde encontrarlos. Mientras tanto siguen caminando como si no pisaran, como si sus huellas no exigieran rastros. Y aunque nadie sabe cuando volverán a verse, la memoria del fuego de vez en cuando se enciende con fuerza para cada uno. Algunos, que ya conocen esta historia, saben que la memoria sigue intacta y que el fuego nunca termina por apagarse.





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El pianello y el bajo

El pianello y el bajo

—Sé que le escribo siempre y ella no lo sabe.
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Los prisioneros

Los prisioneros

Al escribir esto, sé que les estoy fallando. 

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Infini

 I

Quítate la rosa de la boca, limpiame la copa
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El Lentario

El Lentario | Cuento

Apenas era un niño, cuando mamá lo publicó. En aquel entonces ella trabajaba en el diario menos leído del país, por eso nadie o casi nadie la conocía en el mundo periodístico. Y lo escribió en su tiempo libre, mejor dicho, en todo su tiempo.
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